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Pérdida Ósea Dental

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¿Qué es y cómo me afecta?

Una contraindicación común para los implantes dentales es la pérdida ósea. Esta es una condición que consiste esencialmente en que la densidad y cantidad del hueso maxilar (superior) o mandibular (inferior) es menor a los niveles normales. Ahora, los huesos de la quijada son estructuras orgánicas que, al igual que un músculo, requieren de estímulos para mantener su forma y tamaño. Este estímulo es básicamente la función de mordida y masticación de los dientes sostenidos por estos huesos. Es por esta razón que donde existe una falta de estímulo el hueso colapsará y se reducirá. La pérdida ósea es irreversible y su único tratamiento es eliminar su causa y regenerar hueso por medio de injertos artificiales. La pérdida ósea es causada por una variedad de factores, de los cuales los más comunes son pérdida dentaria, bruxismo, enfermedad periodontal, e infección.

Pérdida ósea en relación a la pérdida dentaria

Los dientes son estructuras vivientes y ellas reaccionan cuando hay un cambio en la boca. Por esta razón, los dientes se moverán hacia el centro si hay un nuevo espacio edéntulo cerca. También se extruirán si no tienen un diente antagonista. De igual manera, los huesos de la quijada colapsan cuando no hay fuerzas de masticación en un área. Cuando hay un diente faltante por un tiempo considerable, el hueso inferior tiende a volverse tan estrecho que no podría albergar el diámetro de un implante y el hueso superior tiende  a volverse tan corto que no podría albergar su altura.

Pérdida ósea en relación al bruxismo y trauma

Bruxismo continuo y no tratado puede llevar también a la pérdida ósea. Los músculos de la mandíbula son de los músculos con mayor fuerza en todo el cuerpo. El rechinar continuo es equivalente a un ejercicio continuo, entonces la fuerza empleada en la acción normal de morder  es superior a lo normal. Ahora, no son solo los dientes quienes reciben el trauma de ello sino también todas las estructuras orgánicas asociadas, incluido el hueso mandibular. Cuando éste se lastima por trauma reacciona reabsorbiéndose, lo que causa la pérdida.

Pérdida ósea en relación a la enfermedad periodontal

La enfermedad del periodonto es una condición dental silenciosa que paulatinamente carcome el hueso y el tejido blando. Placa dura y cálculo alrededor y debajo de la encía causa inflamación y sangrado. Mientras la condición avanza, causa bolsas en las que bacteria y comida quedan atrapadas y sueltan toxinas que causan mayor irritación y pérdida ósea. Si se deja sin tratar, la pérdida ósea puede ser tan severa que las raíces de los dientes se exponen y, por un débil soporte, los dientes se vuelven flojos.

Pérdida ósea en relación a infecciones

Al igual que la bacteria carcome el hueso en la enfermedad periodontal, también lo hace en las infecciones. Estas son causadas por bacterias infiltradas por alguna razón dentro de la estructura ósea. Cuando se acumulan allí, carcomen las células del hueso, creando así una cavidad progresivamente más grande en la medida que las bacterias se multiplican. La única manera de detener este proceso es remover la causa de infección y restaurar la pérdida ósea con injertos.

Debe haber un mínimo de densidad ósea para colocar cualquier implante con éxito. Estos actúan como raíces de dientes y así detienen el proceso de reabsorción ósea. Contáctenos ahora para saber si es un candidato para implantes dentales.